
Sin paciencia, ni piedad,
sin aún lograr un motivo para ser sin estar sin ti
ni existir para vivir por mi.
Y es triste estar conmigo, sin ti, viviendo por mi,
sin motivos de más, ni de menos para lograr la necedad de
aplastar amaneceres con rayos de luna e invocar ilusiones
huecas de amor.
Porque aún hoy sigo sin una noche de cuna que arrulle estas pesadillas
y retratos sin tu imagen. Porque hasta hoy guardo miles de razones
para sobrevivir sin motivos para soñar y despertar sin ti, sin mi,
más sobre todo, sin ella.
En la esquina donde quedó mi ayer..
envuelta en el recuerdo de una princesa que no pudo nacer.
